Mundo ficciónIniciar sesiónRosaura:
Tenía los brazos agarrotados del frío, la lluvia seguía cayendo sobre mí, pero yo no podía moverme, seguía mirando hacia la oscuridad de la noche, allí, sentada en aquel banco, mirando hacia el lugar por el que él se había marchado, horas antes.
Había terminado – me recalqué a mí misma, dejando escapar algunas lágrimas más, que







