CAPÍTULO 42
SIENNA
—Está bien, ve. Yo cuido de Eric, cualquier cosa me estás avisando, Sienna.
—¿Sí?
—No quiero sonar como una perra, pero, ¿no tendrá una amante?
—Entonces somos dos las perras. Debo irme, no olvides recoger a Eric a las dos. —cuelgo la llamada, y vuelvo a mi trabajo. Hoy me tocaba trabajar horas extras por el fin de semana que falté.
A las siete de la noche me dirigía en mi auto a un lugar que no creía que volvería otra vez. El restaurante se encontraba casi lleno para cuand