El vuelo fue rápido y enseguida estaba aterrizando en el helipuerto situado detrás de la gran casa de la finca. Bajó rápidamente y dio la vuelta. Abrió la puerta y, antes de que Natália bajara, la tiró del brazo hacia la casa.
Mariana vio aterrizar el helicóptero y salió a recibir a Fernando, pero al ver la escena se quedó estupefacta. El rostro de Fernando estaba sombrío y tiraba de Natália por el brazo.
—¡Fernando! ¿Qué ha pasado?
Él pasó junto a ella como si no existiera y entró en la casa.