Mientras Fernando volaba en su lujoso jet privado, rodeado de toda la atención de la tripulación y en compañía de Carlos.
El detective Leal llamó desde su despacho privado; frente al ordenador, tomaba notas de información privilegiada cruzada.
Y lo que había descubierto empezaba a perfilar una trama mucho más intrincada. Miró la información y cogió el teléfono para hacer una llamada.
—Señora Mendonça, tengo nueva información sobre la mujer en cuestión.
Su voz sonó firme, ansiosa:
— Hable.
—La