— Y fue así, cómo la mujer se había sacrificado para que el caballero viviera, dotándole a él el resto de sus años de vida y también obsequiándole gran parte de su magia. Y se cumplió justo como dijo la maldición, cuando fue su reencarnación vivieron para buscarse, pero nunca encontrarse, teniendo así, familia con personas las cuales no amaban tanto como deseaban volver a estar juntos. La maldición fue propagándose como una herencia hasta dejar a todos los seres vivientes víctimas de la misma.