Supérvia sonrió de par en par al escuchar tales palabras y respondió.
— Ahora, es su pueblo, señorita Isabel. — Corrigió guiñándome un ojo.
Sonreí de regreso y luego cambió su semblante a uno más serio.
— No puedo decirle qué hacer, pero sí puedo decirle lo siguiente…— Mencionó y tras caminar hacia nosotros una vez más, habló fríamente.
>> Recuperar su reino no será para nada fácil, el General Samael tiene consigo fuerzas que nunca pensé volvería a ver en todos mis años de vida, fuerzas inimagi