— Quizás sea hora de irme, de desaparecer finalmente. Después de tanto, ya todo acabó y él está listo ¿No? — Me cuestiono frente al espejo en medio de la noche.
Tomo una capucha y tras usarla cubriendo mi cuerpo y parte de mi cabeza salgo de la habitación con mi katana atada a mi cintura y mi medallón colocado entre los pliegues de mi camisa.
Quizás, al menos por un tiempo deba esconder esto... — Pienso al ver deliberadamente el objeto bajo mis narices, lo tomo entre mis manos para luego escond