Cuando llegamos al hospital, Luna estaba de pie en la azotea del hospital.
Era pleno invierno, con temperaturas bajo cero y hasta caía nieve del cielo.
Ella solo llevaba un vestido blanco sin mangas, de pie allí, expuesta al viento helado. Su presencia, en esta fría noche, la hacía parecer aún más frágil. Hasta los perros que pasaban por allí no podían evitar sentir lástima por ella. Mucho menos mi esposo. Él estaba completamente destrozado. Agarró a mi hermano que estaba a su lado.
—¿Qué fue l