Un jarrón que no valía más de cincuenta mil pesos, el dueño de la tienda lo consideró como una antigüedad, y David pagó sin pensarlo quinientos mil pesos con su tarjeta.
David nunca le prestaba mucha atención al dinero, además, como esto pasó en una tienda de antigüedades, si el dinero era poco, Luna no le diría nada, así que él pensó que el jarrón sí que era una antigüedad.
Después de pagar por el daño, no hizo más preguntas y se fue rápido debido a los asuntos de su empresa.
Cuando se fu