76. Traiciones Silenciosas
Subió las escaleras con pasos lentos, sus dedos rozando la barandilla de mármol, mientras sus pensamientos se arremolinaban sin descanso. Al entrar en su habitación, cerró la puerta tras de sí con un suave clic, como si quisiera aislarse del mundo exterior. Se dejó caer pesadamente sobre la cama, hundiendo su cuerpo en las sábanas de satén, y sus ojos se quedaron fijos en el techo. La opulencia de la habitación, con su decoración lujosa y sus detalles refinados, se desvanecía en su mente, eclip