De pronto, todos los murmullos cesaron en el salón y las miradas se centraron en la hermosa y joven mujer que estaba entrando del brazo de Damián de Loredo, mientras el cantante comenzaba a cantar la canción “She” de Charles Aznavour.
Ella resplandecía sin necesidad de hacer nada, sus ojos tenían un destello que desarmaba con solo una mirada y una sonrisa tan angelical como peligrosa.
Javier, apenas la vio entrar clavó sus ojos en ella sin poder apartar la mirada. Samantha, era en ese momento c