Samantha aun trataba de procesar todo lo que Braulio le acababa de decir. Con cada minuto que pasaba menos entendía a Javier.
—Pensar en esto es una pérdida de tiempo —murmuró, cerrando la carpeta con un golpe seco—. No debería darle tanta importancia a lo que dice Braulio. Siempre va a pintar a Javier como un santo con tal de hacerme cambiar de opinión. Por ahí el mismísimo Javier lo mandó a repetirle el discurso de siempre. Lo conozco demasiado bien: algo debe estar tramando. Pero si cree que