Apenas terminó la reunión con el inversor, Javier abandonó el lugar con gran urgencia. Sin detenerse a pensar ni un instante, se dirigió rápidamente hacia el sitio donde estaba Samantha. A pesar de desconocer por completo los planes de ella, ese detalle le resultaba irrelevante; lo único que ocupaba su mente era la presencia de su exesposa, especialmente si estaba sola en ese momento.
Al llegar, Javier se acercó a su secretaria, con la ansiedad reflejada en su rostro, y le preguntó con firmeza: