Tras La Pista Del Culpable.
Kate lo abrazó, cruzando los brazos suavemente sobre su cuello. Marcos no se apartó; al contrario, inclinó un poco la cabeza hacia atrás, dejándose sostener por un instante.
El silencio volvió a la sala. Esta vez, era más estable.
Fuera, la noche avanzaba sin prisa. Dentro, el tiempo parecía haberse detenido en el sofá, entre la luz tenue y el calor de ambos cuerpos, acurrucados en una calma frágil, suspendida entre lo que ya había ocurrido y lo que aún estaba por venir.
Y así, sin más palabras