A Un Paso De La Verdad.
Después de aquello, Cristina se alejó del lugar con pasos rápidos. Sus piernas aún temblaban por los nervios y su corazón latía con fuerza.
Al llegar a su oficina, trató de recuperar la calma. Cerró la puerta detrás de ella y tomó una profunda bocanada de aire, aunque no fue suficiente para tranquilizarse.
Se dejó caer en la silla frente a la computadora. Se inclinó, apoyó los codos sobre el escritorio y cubrió su rostro con ambas manos, intentando organizar sus pensamientos. Sin embargo, el te