SABINA SARTORI
—Romeo no firmó el acta y dejó a Aurora llorando en el altar —dijo mi tío quién se había quedado para presenciar el espectáculo. Ya podía imaginármelo sentado en medio del caos, con una taza de café en la mano mientras todo se incendia—. No sé cuánto te falte de camino, pero te convendría acelerar. Va a cerrar cada central de autobuses, aeropuerto y carretera.
»No planea dejarte ir. Juró que te encontraría.
Colgué con un nudo en el estómago y me encontré con la mirada de Milán a