SABINA SARTORIEvitando que los enemigos se aburrieran de dramas innecesarios, tomé el arma de mi captor, esa que descansaba aún en su funda, colgando de su cintura. Con el pulgar quité el seguro y la levanté hacia su cabeza, jalando el gatillo cerca de mi oído.La detonación me dejó sorda y a él sin cerebro.Antes de que cayera abracé su torso, no tenía la fuerza suficiente para cargarlo, pero si para alentar su caída y disparar un par de veces más tomándolo como escudo, aprovechando el factor sorpresa y volándole la cabeza a sus compañeros.Corrí y esquivé balas, ante la cara de sorpresa de Romeo y mi hermana.Después de la última detonación, el silencio se volvió pesado.Mis tacones causaron eco entre los cadáveres, mientras revisaba el arma en mi mano.—Glock 17 —murmuré con calma—. Cargador de 17 balas, eso significa que aún me quedan dos.Levanté el arma hacia ellos y apunté con media sonrisa.—Descuiden, no las usaré en ustedes… sería un desperdicio. —Les guiñé un ojo antes de
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