El almuerzo fue tranquilo. Elian se sentó al lado de Lia. Tomó su plato y comenzó a cortarle la carne, pero Lia se lo quitó con una pequeña sonrisa.
—Puedo hacerlo sola.
—Lo sé. Sé que puedes hacer muchas cosas sola. Solo quiero hacerte sentir querida después de todo lo que has pasado.
Giorgio le quitó el plato de las manos a Elian sin apartar la mirada de él. Comenzó a cortar la carne y los vegetales con calma. Lia lo observó con un brillo nostálgico en los ojos. Cuando terminó, Giorgio dejó e