Mundo ficciónIniciar sesiónBastian apareció esa tarde con un pañuelo cuidadosamente doblado envolviendo algo en la mano, luciendo una expresión satisfecha, casi orgullosa, como la de un gato cuando trae un regalo.
—Lo prepararon hoy en las cocinas —comentó, extendiéndoselo—. Pensé que te gustaría. Es dulce.
Avelyne levantó la vista desde donde estaba sentada, sorprendida por el gesto. Su mano derecha seguía vendada, por lo qu







