Epílogo.
Amelie:
—Bien, creo que está todo listo —escuche a Dominic—, nos vamos.
—Adios mis amores —bese los labios de Dominic y la frente de Adam—, conduce con cuidado.
—Lo haré preciosa, te amo.
—Y yo a ti.
Adam hizo un alemán con su mano para despedirse de mí. Luego Dominic salió de la casa.
Creo que nunca me voy a acostumbrar a tener a Adam en una guardería. Sigue siendo un bebé para mí.
Recogí la cocina y lave lo que había ensuciado.
Hoy me tocaba terminar un par de pinturas para la galería de Pier