Capítulo 10
Me aparte de inmediato y me acomode la ropa mientras mis manos se movían con torpeza, estaba nerviosa mientras su mirada seguía fija en mí.
—No sé de qué hablas —le dije, intentando sonae segura, aunque por dentro todo me temblaba.
No me creyó, se notaba que estaba mintiendo.
Me jaló del brazo y me sentó sobre sus piernas. El contacto me hizo ponerme bajo su dominio, Sentí su cuerpo duro, su respiración agitada contra mi cuello, Me sostuvo con fuerza, no quería que me escapara.
—No me escondas la verdad —dijo en voz baja—. Eres tú, tú eres la loba con la que estuve en el lago de la manada Carmesí.
El corazón me latía cada vez más rápido. Antes de que pudiera reaccionar, bajó la cabeza y besó mi cuello. Luego pasó la lengua por la marca de mi hombro, despacio, como si la reconociera.
—Llegué a creer que esa loba era Cristal —continuó—. Yo estaba seguro de que la loba del lago era capaz de romper la maldición.
Sentí rabia, quizás ese día si le hubiera dicho todo, las cosas e