Llevo más de diez minutos intentando encontrar las palabras precisas para confesarle a Fernando el martirio que he vivido. No es fácil hablar de los múltiples abusos y humillaciones a los cuales fui sometida.
Ni la peor de las mujeres merecería ser abusada, golpeada y humillada de la forma en la cual Diego lo hizo conmigo.
Es difícil pensar que no fue mi culpa, que yo no provoque, pero fue así. Como me dijo Emiliano el monstruo es él no yo.
-Belinda estoy esperando una repuesta ¿Por qué lo hicis