Me desperté con muchas náuseas y un intenso dolor de cabeza. Sé que estoy dañando a mi hijo, pero no he logrado dejar de llorar durante toda la noche.
Siento que mi mundo se ha derrumbado en las últimas semanas. No encuentro una salida al infierno en el cual se ha transformado mi vida.
Creí que al librarme del encierro volvería a ser feliz, pero esa felicidad fue momentánea. El verdadero tormento es mi vida.
Llevo mis manos a mi estómago intentando tomar fuerzas. Si no fuera por él ya habría ac