En este instante me encuentro recostada en la cama completamente desnuda con Diego rodeando mi cintura y dejando mordidas y besos salvajes en mi cuello.
Sus manos se deslizan hacia mis partes masajeando, mientras él se mueve desesperado intentando despertar su erección sin obtener resultados.
Ya lo ha intentado de todas las formas posibles, pero no obtiene resultados. Es mayor la risa interna que siento que el asco al saber que me está tocando.
—¡Maldita sea! —Exclama furioso al alejarse de mi c