El día ha transcurrido rápidamente y en este momento me encuentro en mi oficina charlando con Mariana. A pesar de que nuestra relación ha mejorado no somos amigas y mucho menos hermanas, simplemente nos soportamos.
La noto distraída y durante el día no ha dejado de tener ascos. Sinceramente, espero que no sea lo que me imagino.
—¿Estas de acuerdo con las nuevas almacenes?
Ella asiente—Me parece una excelente oportunidad y me gustaría dirigirlas yo.
—Pero serán en la sucursal de Londres.
—Lo sé y