—Es una mala idea. Van a cerrar, no alcanzaremos a ver nada… — repongo, mientras paso las manos por mi cabello enredado.
Estoy de pie a su lado, mientras él se quita el casco, yo doy un vistazo receloso al Museo Experimental de Música.
Me encanta este lugar, he venido muchas veces con él, pero cierran a las seis en punto y con solo cuarenta y cinco minutos antes del cierre de puertas dudo que podamos disfrutar las tantas magníficas exhibiciones de este lugar. No es una cita de juegos muy ag