El dolor en la cabeza de Wyn era insoportable, una punzada que se extendía desde la base del cráneo hasta las sienes, acompañada de un mareo persistente que le revolvía el estómago. Un efecto conocido, de la primera vez que abrió los ojos en el refugio.
—No puedo creer esto… —gruñó, con la voz aún rasposa.
Se llevó una mano a la frente y miró a su alrededor. Lilith avanzaba al frente con su paso firme, mientras que más atrás, Luke tarareaba algo en voz baja mientras revisaba sus armas. Luego, s