...mientras el olor a sangre fresca se mezclaba con el polvo del edificio en ruinas. Cada disparo, cada golpe seco y cada grito ahogado se sentían como una marca ardiente en su piel.
Wyn se aferró instintivamente a la tela de la chaqueta de Davian, sintiendo su pecho subir y bajar con cada respiración controlada. No podía ver nada, pero su cuerpo temblaba con cada impacto brutal a su alrededor.
—No mires —murmuró él contra su cabello, su tono bajo y afilado.
Como si tuviera opción.
Pero no