Se levantaba del aquel suelo, limpiándose el rostro, se intentaba calmar, respiraba y exhalaba, tenía que calmarse, no era un lugar para formar una situación que arrollara a todos.
Bajaba a prisa, de hecho, Horacio apenas estaba llegando a las ultimas escaleras, pasaba veloz junto a él, en la primera puerta que estaba abierta, entró y cerró con seguro. Era un salón de lectura, se sentaba respirando agitada, debía calmar todo en ella. Tomaba su cartera de mano, maquilló su rostro, se colocaba la