Los días pasaron tan rápidos y veloces, la estadía en Portofino fue sencillamente espléndida, la comida, la música, todo les había envuelto en un halo de amor y reconciliación con ellos mismos. Habían disfrutado de los paisajes, las pequeñas terrazas, ver los pequeños barcos en horas de pesca, sus hermosos rincones coloridos, llenos de vida,
La última noche antes de regresar a Venecia para preparar sus maletas para el regreso, cenaron en La Terrazza, la imponente vista hasta la colina, les dio