Leila tomaba lugar en el sillón, mientras tomaba un cigarro de la pequeña caja de su madre.
-Creo que fumaré uno también-.
-Adrián es un hombre encantador, estuvimos platicando anoche, además es guapo y rico-.
-Es un caballero, y si, tiene varias empresas, su padre está orgulloso-.
- ¿Y tú? -.
- ¿Yo? Jajaja... tengo una hija talentosa que haría maravillas en su profesión, te conté que tiene una buena oferta en Paris, pero la querida de mi corazón, no se ha tomado la molestia porque debe ser una