Kate acomodaba el mechón de su cabello, recordándole que las cosas siempre se veían grises cuando arreciaba la tormenta, pero después con el paso de los días, siempre un pequeño destello de sol aparecía inquieto en el atardecer.
¿Hasta dónde quería de verdad tomar su rumbo?
-Creo que cuando estés reposada podrás ver mejor todo, si deseas divorciarte, sea cual sea la razón…te apoyaré, soy tu amiga Marla, eso no va cambiar-.
Marla le miró perdida en sus lágrimas que bajaban por su perfecto rostro