Aida y Horacio caminaban en dirección hacia su puerta de abordaje, Aida lucía hermosa y feliz, no era para menos, un delicioso viaje como ella solía decirle le esperaba. Horacio caminaba sin prisa, quizás ella estaba tan emocionada que casi corrió al escuchar la frase; Pasajeros a bordo de nuestro vuelo con destino a Venecia Italia, por favor su pasa bordo en mano, tuvo la leve impresión que algo le sucedía a su esposo, pero…no quiso importunarlo con miles de preguntas, quizás no había dormido