Horacio reaccionando de manera algo abrupta soltaba a Leila.
-Esto es nefasto Leila, estoy en mi oficina-.
-Y eso lo hace más excitante Horacio, es así, nada está mal, es un romance pequeño, no pasará más allá de esto, ven aquí-.
Su blusa era soltada por sus manos, ella se acercaba de aquella manera tan seductora y voraz que le hizo cerrar los ojos, en ese instante el timbre del teléfono le traía al presente.
Abrió sus ojos de golpe, Leila venia hacia el para tomar la copa de sus manos, en aque