Calvin miró a Úrsula mientras su voz era algo tensa. La conocía bien, siempre buscando oportunidad de algún numerito de esos característicos de ella.
-Gracias Úrsula, siempre tan atenta y amable-.
-Haré el almuerzo-.
-Vaya que ayuda la que me brindas, iré por unas cosas para la ensalada, ahora regreso, puedes ir adelantando-.
-Claro tía-. Sonreía con aquella picardía tan suya, inocencia y juego en su mirada, como en sus palabras.
Calvin tomaba el periódico para darle un vistazo a los clasificad