Madelin acomodaba algunas cosas esa mañana en el refrigerador, eran las seis en punto. Su madre y pamela dormían plácidamente.
Su maleta estaba en el vestíbulo aun sin ser llevada a la habitación, para sorpresa de ella notó que Calvin no estaba en casa, no era extraño para ella, siempre encontraba alguna excusa de peso para tales ausencias a ciertas horas.
Pero llegaría a solicitar desayuno, ella preparaba su almuerzo, los días de placidez habían terminado.
Las palabras del buen doctor le reson