Las cortinas en la habitación de Madelin se ondeaban con suavidad, sus ojos se sentían pesados, quería dormir todo el día, aunque era imposible, la señora Misha les había invitado para ir de compras, les encantaría el lugar. Antes de ir a la cama, le había tomado la mano diciéndole con firmeza. “Sanar es necesario, el interior a veces se carga de pequeños equipajes, hay que soltarlos, solo así podemos volar en plena libertad” No eran simples palabras, quizás otra persona les hubiese tomado como