Haida organizaba las cortinas que seleccionaría para llevar a la iglesia junto a varios objetos que donarían, se sentía feliz de abandonar la ciudad e iniciar de nuevo. “Un cambio siempre llega en el momento que lo necesitas” Dijo en voz alta mientras miraba el cuadro que adornaba el comedor.
Una nube se posaba sobre su jardín y de repente parecía que la lluvia azotaría las ventanas, corría a cerrarlas.
Sintió que su corazón se sobresaltaba, la lluvia golpeaba los cristales, el viento mecía las