Madelin estacionó su auto en la vereda, cerraba su auto y se desplazó por el pequeño jardín que estaba en la entrada de la propiedad.
Tocó a la puerta y esperó. Al cabo de varios minutos la puerta se abría ante la mirada sorprendida de la mujer.
-Madelin…que sorpresa-.
-Pasaba por aquí, a veces son solo coincidencias-.
-Claro…pasa, estás en tu casa-. Se miraban fijamente, aunque Madelin tenía claro el motivo de estar allí, parecía una sorpresa completa.
Pasaron al interior y al cabo de varios m