Calvin apagaba la luz en su oficina mientras tomaba una carta que estaba en su escritorio. Úrsula era la remitente de aquellas líneas, parecía no tener la intención de leerla, aunque terminó guardándola en su gabán gris.
Apagando todas las luces avanzaba por el amplio corredor, al llegar a la sala de espera, acercándose al sillón encendió un cigarrillo para fumar sin prisa. Sentía como si una melodía que rodaba su cabeza, envolvía el lugar… ¿Era feliz? Se preguntó así mismo y no encontró la res