Ariadne
Al llegar a mi cuarto, me desvisto y me observo por el reflejo de la venta, me veo miserable, tengo moretones de colores morados y verdes en mi cuerpo, estoy delgada demasiado diría yo, puedo contar mis costillas, en mi cuello están las marcas de las manos de ese hombre, mi piel esta muy pálida, tengo la apariencia de una enferma de caso terminal. Doy lastima, con razón Matteo me miraba con lastima.
Mi corazón se contrae el pensar en Matteo, es un hombre guapo demasiado a decir verdad,