CAPÍTULO 42. MIRADAS OCULTAS
Terminamos de comer con una conversación sencilla, casi superficial. Vera hablaba de la manada, de sus actividades, de las reglas… cosas seguras, cosas que no dolían.
Yo no volví a mencionar a Daryion, ya tenía suficiente en la cabeza… y una decisión tomada, no iba a dejarme envolver por él ni sería una más en su alcoba.
Salimos de la habitación y caminamos hacia el aula de entrenamiento.
—Tienes que acompañarme —insistió Vera, tirando suavemente de mi brazo—. Anda, sé que te va a gustar, es mi