CAPÍTULO 32. VERA
Visitamos el comedor de la manada, Era enorme. En él se mezclaban solteros, parejas, hombres y mujeres lobo sin distinción. El ambiente era vivo, dinámico… muy distinto a lo que había imaginado. No era solo un lugar para comer, era un punto de encuentro.
Continuamos hacia la sala de entrenamiento del gamma, me detuve apenas al verla. Era… impresionante.
Nunca había presenciado algo así. Todo estaba perfectamente coordinado: movimientos precisos, órdenes claras, disciplina absoluta. Cada miembro