Inicio / Hombre lobo / Terra / CAPÍTULO 1. PRIMERA LLAMADA 
Terra
Terra
Por: LiBlanko
CAPÍTULO 1. PRIMERA LLAMADA 

Sueño, tal vez no es un sueño porque tengo los ojos abiertos, y solo sea un recuerdo, pero más probable aun es que solo sea mi imaginación, me encanta estar bajo este árbol, su sombra me reconforta, es grande escucho a muchos niños reír y jugar cerca de mi, trato de correr hacia ellos, aun no soy muy buena en ello, pero me esquivan, se alejan de a donde voy, ¿Es que hay algo malo en mí?

-Me encuentro sentada nuevamente sobre el verde césped que tantas veces me ha recibido últimamente, este mismo lugar que desde el primer día que lo vi, lo reconocí como mío, algo en él siempre me ha cautivado, me ha llevado a perder la noción del tiempo, vuelvo a ver hacia el único árbol dentro de todo este lugar, es un grande y frondoso Tilo plateado que dice mi abuelo ha estado en esta casa por varias generaciones, quisiera saber un poco más de él, de su historia, siento una atracción inexplicable…  pero nadie más parece interesado en el tema…

Sigo viendo al interior, estoy ensimismada en esa marca en forma de ojo que siempre, siento me mira fijamente, que me llama, o tal vez me hipnotiza ya que al volver la vista al cielo veo que han pasado  al menos dos horas de que salí al atrio,  ahora empiezo a ver el ocaso, mi vista favorita por mucho todos los días.

-Sigues siendo la misma niña soñadora que llego un día lluvioso a esta casa, con esas botas azules que no se quería quitar, y ese carita con grandes ojos marrones y mirada inquisitiva, viendo todo a tu alrededor, hasta que encontraste este Tilo y nadie ha podido separarte de él desde entonces. – Dijo mi abuelo con su cálida sonrisa de siempre.

Le devolví la sonrisa y me puse de pie, era hora de entrar a casa y ayudar a mi abuela a preparar la cena, tarde un par de segundos en pararme tal vez por ello mi vista se nublo, sentí perder el piso bajo mis pies… y es todo lo que recuerdo.

Desperté en la estancia de televisión, no sé cómo llegue aquí ni que fue lo que sucedió, empiezo a recordar mi árbol favorito, mi abuelo, después nada…

-Buenas noches mi pequeña mariposa, nos tenías preocupados- dijo mi abuelo.

-¿Qué fue lo que paso? y ¿Cómo llegué hasta aquí? – Sabía que el abuelo no tenía la fuerza para cargarme y mucho menos desde su último incidente con el caballo pinto en los establos, desde aquella caída no había podido volver a caminar del todo bien, esperaba que fuera cuestión de tiempo, pero ya llevaba dos años con esa cojera.

En ese momento, salió de la cocina y entro a la estancia, mi abuela junto con dos sujetos a los cuales, jamás había visto en mi vida, ambos más altos que el abuelo, que digo altos, ¡eran enormes! Sin problema, podría apostar medían más del 1.90 o tal vez 1.95m; despeje mi mente y empecé a analizar la situación, vestían de traje, tenían alrededor de 30 o 35 años, ambos con cabello negro azabache y rasgos similares, en sus manos una taza con café humeante, ese grandioso olor que me hace bajar todos los días a la cocina de mi abuela, se notaba en su semblante severo su falta de animosidad, era como si estuvieran aquí con un objetivo fijo y su mirada coincidentemente solo puesta en mí.

Eres tú Tessa Angon? – Preguntó el más alto de los dos individuos.

.iii… contesté tartamudeando, algo en ellos no me gustaba, creo que algo fuera de mi lógica encendió una alerta interna que me decía que estaba en peligro y que ellos eran la causa de esa recelo.

Bien, es un gusto saber de ti, soy Dante y él es Ottavio, mi hermano menor, teníamos mucho tiempo tratando de localizarte.

¿De qué están hablando? Casi sentí que mis pensamientos salían a gritos y los lograban escuchar o tal vez,  podían leer la sorpresa en mi cara, mi cautela no era en vano, ellos tramaban algo, y no era algo bueno… ellos venían por mí.

Señor Dante, no sé a qué se refiere con que están buscando a mi nieta, pero habrá tiempo para hablarlo en otra ocasión, mi mariposa ahora necesita descansar- Dijo mi abuelo, su voz carecía de cordialidad, mientras caminaba hacía la puerta mostrándoles la salida de una forma no tan cortés. Este no era un comportamiento usual en él, siempre era una persona cálida y amable, debía haber una razón que motivara tal comportamiento.

Ambos, emprendieron su salida, no sin antes voltear a verme con esas miradas penetrantes que causaban escalofríos en mí, -Nos veremos pronto Tessa, dijo Ottavio antes de salir detrás de Dante y cerrar la puerta de golpe.

-¡Qué fue todo eso! Me incorporé del sillón donde estaba recostada,  sentándome ahí mismo, y esperando a mis abuelos quienes tomaron asiento en los reposet que se encontraban frente a mí.

-¡No lo sabemos Tessa! ¡Ellos llegaron un par de segundos después de que tú te desmayaras en el patio, aparecieron de la nada y corrieron a una velocidad increíble, nunca había visto algo por el estilo!

      Decidí analizar la situación por unos minutos, algo no estaba bien algo faltaba, que es eso que no estoy notando, empecé a forzar mi memoria, tratar de repasar dos o tres veces tal vez, las últimas escenas que recordaba y BAM! De repente ahí lo tenía, recordaba una sensación nueva acompañada de un leve zumbido claro pero constante, era como un cántico bajo y hermoso como decían eran los de las sirenas, si es que en verdad existieran, tenía un ritmo bajo como el tocar de un arpa de fondo, fueron pocos segundos lo que logré escucharlo supongo, porque es muy vago mi recuerdo.

            Me incorporé de un solo salto, lo que hizo que mi vista fuera un poco borrosa nuevamente, y me tuve que volver a sentar, tenía que averiguar qué es lo que pasó hace unos momentos, y quienes eran esos hombres, y lo más importante, ¿por qué me buscaban y que querían de mí?

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP