Un minuto pasó. Luego dos.
El oficial abrió la boca para hablar, pero Tahlia lo interrumpió con suavidad.
«Sí, ella tiene razón. Fuimos al Bloom’s Bar a pasar una noche fuera.»
Hizo un gesto perezoso y luego olfateó, endureciendo su expresión.
«Ese hombre, Jeremy, o como sea que se llame, se nos pegó allí.»
«Pookie…»
Jeremy intentó interrumpir, pero Tahlia le lanzó una mirada que podría haberle sacado la idea de la cabeza.
«No», le advirtió. «Me ha pedido dinero tres veces distintas. Siempre ca