Levanté el palito del test, entrecerrando los ojos para mirarlo.
—¡Andrea freaking Thompson! —gritó ella, sonando a un segundo de patear la puerta—. ¡Si no me contestas, te juro que voy a denunciar tu desaparición!
Me eché a reír, escondiendo el kit detrás de la espalda mientras me dirigía hacia donde estaba ella.
Sus ojos seguían echando chispas.
—Ganaste —anuncié por fin.
—¿Qué demonios se supone que significa eso? ¿Estoy emb—? —Se quedó congelada—. Dios mío. Dios mío. Si lo estoy, literalmen