Jules, que estaba a punto de llevarse un trozo de carne a la boca, se detuvo en seco con los ojos abiertos de par en par. Claire enarcó una ceja, con una expresión que era una mezcla entre incredulidad y desaprobación. Xavier, en cambio, sonriendo de oreja a oreja y tomó la mano de Sophia con entusiasmo. Mathew se ahogó con la cerveza que estaba tomando, pero las cuñadas de Thomas sonrieron al escuchar la noticia.
—¿Saliendo? —repitió Anna, observando a Sophia con una sonrisa. Sus ojos pasaron