Por unos minutos, ambos se quedaron en silencio, solo escuchando la música que sonaba y respirando el aire fresco de la noche que entraba acariciándolos desde la ventana. No había gente ni autos en esa parte de la costanera, más alejada de la ciudad, y por ende de cualquier simpático que pueda reconocerlos y sacarles otra foto para ser vendida. Había una sensación de paz en el aire, pero también una tensión palpable, como si hubiera algo más que necesitara ser dicho, algo que flotaba entre ello