Punto de vista de Enzo
Me quedé mirando cómo Mateo se alejaba de la habitación de Valeria, cómo elegía una vez más a Rossella, y sentí una rabia ardiente en el pecho. Pero no era mi lugar confrontarlo. Todavía no.
Lo que sí podía hacer era hablar con Camila.
Estaba de pie fuera de la habitación donde habían llevado a Rossella, con los brazos rodeando su propio cuerpo, con cara de perdida y asustada.
La chica que había sido tan segura de sí misma, tan afilada con la lengua solo unas horas antes