Capítulo 41.
Yuna
No sé si fue buena o mala suerte, pero el celular de Lin timbró. Su rostro expresó el desagrado absoluto que aquella interrupción le provocaba mientras sacaba el aparato del bolsillo. Las puertas del ascensor se abrieron y Zhenyu entró, barriéndonos a ambos con la mirada.
—Pensé que ya estarían follando —soltó con tono burlón. Terminó de fumar su cigarrillo y arrojó la colilla al suelo para aplastarla con la punta del zapato.
No me gustaba ese hábito tan sucio, pero en ese mundo, los modal